Lo que le falta a tu empresa para ser remota es lo que le falta para ser una empresa de éxito

Y no es porque las empresas de éxito sean remotas, si no porque el ser remotos exige un nivel de gestión, comunicación interna, de claridad de estrategia y de ejecución que hace que tu empresa funcione muchísimo mejor. Pero aunque haya empezado casi por la conclusión, déjame que me remonte al inicio.

Un poquito sobre nosotros y nuestra relación con el remoto

En Product Hackers somos una empresa “remote-friendly” y flexible. Antes del confinamiento, ya teníamos esta política como una forma de poder atraer talento más diverso y generar un mejor ambiente de trabajo.

La forma de ejecutarlo era sencilla, no sabemos si la mejor, pero nos servía por el momento: “Los lunes estamos todos en la oficina, nos vemos las caras, hacemos las reuniones de coordinación obligatorias, comemos todos juntos y luego, si no necesitas ni quieres volver por la oficina en toda la semana, no hay ningún problema”.

La verdad que tenemos la suerte de estar en un sector donde esto es fácil de aplicar. Casi todos nosotros podemos trabajar donde tengamos nuestro portátil y una buena conexión a Internet. Los que lo tenemos “más complicado” somos los que tenemos que reunirnos con clientes, porque necesitamos un teléfono móvil y cierta capacidad de desplazarnos a las reuniones (cuando se tenían reuniones presenciales).

Vamos, nuestro trabajo solo tiene las barreras para el remoto que nosotros le queramos poner.

Desde hace tiempo nos planteábamos dar el paso a poder ser “full remote”. No por abandonar la oficina, ya que de hecho unos cuantos disfrutamos estando algún día por ahí, viéndonos las caras y tomándonos unas cervezas al acabar de currar. Si no por poder dar más flexibilidad a nuestro equipo y poder acceder a talento que está en cualquier parte del mundo. Pero era algo que siempre estaba ahí y que nunca aterrizábamos.

El confinamiento saca nuestras vergüenzas

La verdad que nos ha costado relativamente poco adaptarnos a trabajar desde casa debido al confinamiento forzado. Pero que nos haya costado poco tampoco significa que lo hayamos estado haciendo bien.

El confinamiento nos ha hecho ver que no estábamos tan bien organizados como creíamos y dependíamos mucho, sobre todo en departamentos no técnicos, de las interacciones personales que sucedían en la oficina los lunes o de forma espontánea otros días de la semana.

Como los equipos más cercanos al cliente (comercial, marketing, gestión) solíamos pasar más a menudo por la oficina, generábamos muchas interacciones espontáneas que ni estaban pre-definidas ni bien documentadas.

Y claro, cuando estamos todos en nuestras casas, sin ninguna otra opción, esto se empieza a notar.

Una de las primeras grandes tareas que hemos abordado durante el confinamiento es empezar a organizarnos mejor sin depender de las interacciones espontáneas, y eso nos ha llevado a organizarnos mejor y ser más conscientes de qué cosas estábamos haciendo todavía de forma “artesanal”.

Un paso adelante y a ser “full-remote”

Ya puestos a mejorar nuestra organización, nos hemos planteado salir de este confinamiento siendo “full-remote”. Y no porque pretendamos dejar nuestra oficina (de hecho, estamos renovando el alquiler de la misma ahora mismo), si no porque…

1.     Esta situación excepcional por el coronavirus se puede volver a repetir en el futuro inmediato y no estar preparados después de este primer choque sería algo irresponsable.

2.     Esto nos hace ver que de cara al futuro pueden darse situaciones similares por otros motivos (somos mucho más vulnerables de lo que nos pensamos).

3.     Nos estamos dando cuenta que el pensar en trabajar en remoto nos obliga a subir el listón organizativo y mejorar procesos.

4.     Si conseguimos organizarnos como “full-remote” podremos atraer más talento de cualquier parte del mundo lo que nos abre muchas puertas.

5.     También entendemos que nos permitirá que nos resulte más fácil trabajar para clientes que estén en la otra punta del mundo (oportunidades de mercado).

6.     Y bueno, joder, si ya estamos casi ahí nos apetece el reto de ser capaces de conseguirlo del todo :D.

Para analizar qué nos faltaba para ser “full-remote”, pedimos feedback a todo el equipo. Tenemos la suerte de contar con muchísimo talento que ya ha tenido experiencias en trabajo en remoto y que son profesionales de primera que tienen interés en que esto suceda.

Una vez recogido el feedback, lo revisamos, estructuramos y analizamos y nos dimos cuenta de una cosa que nos sorprendió…. Casi todo el feedback de cosas que necesitábamos para ser full remote era feedback aplicable a cosas que no estábamos haciendo bien a nivel de gestión o que podían hacer que la empresa fuera mucho mejor.

Sin entrar en detalles por no aburrir, las líneas de trabajo que apuntaba el feedback de nuestro equipo eran las siguientes:

1.     La estrategia de la compañía no está suficientemente clara para todo el mundo. Y mira que buscamos dar máxima transparencia, pero viendo el feedback nos damos cuenta que a veces abrimos la boca antes de tener las cosas más claras y eso confunde al equipo en qué objetivos perseguimos. Tenemos que ser más claros y hacer más foco.

2.     No todo el mundo tiene claro cómo trabajamos, o no se comparten las mismas pautas por todas las personas del equipo. Tenemos flexibilidad laboral, pero tampoco la tenemos definida (¿hay que estar alguna hora disponible on-line para comunicación síncrona o no? ¿en los proyectos en contacto con cliente hay requisitos de hora?).

3.     Tenemos herramientas de comunicación interna para distintos objetivos pero en algunos casos se solapan: ¿en qué caso hay que usar cada herramienta? ¿cuándo podemos permitir el uso de comunicación síncrona?

4.     ¿Cómo vamos a mantener el equipo cohesionado si puede que no nos veamos las caras en mucho tiempo? De hecho, incluso viéndonos… ¿es suficiente para esto el vernos las caras los lunes? ¿cómo conseguimos que el equipo esté más unido incluso si nos viéramos todos los días?

5.     Ya no somos 4 desarrolladores que nos podemos decir las cosas a la cara por ser pocos, y a veces hay miedo o temores a decir cosas: ¿cómo gestionamos el feedback complicado de decir? ¿cómo gestionamos cualquier tipo de feedback en cualquier dirección?

Aunque todos estos puntos salen en el contexto del trabajo en remoto, la realidad es que son cuestiones vitales de una compañía que cuando nos vemos las caras todos los días no abordamos porque tenemos la creencia ciega de que si nos podemos “ver y tocar”, todo se soluciona de forma mágica.

Para nosotros el tratar de dar el paso a ser “full-remote” está siendo un ejercicio de aprendizaje de gestión empresarial, de mirar hacia adentro y ver qué cosas están cogidas con pinzas y todas las posibles áreas de mejora.

Ya estamos trabajando en ello a toda intensidad y esperamos salir de este confinamiento siendo “full-remote” pero también conscientes de que nos quedará toda la vida por seguir mejorando la forma en la que trabajamos y la forma en la que nos comunicamos entre nosotros y gestionamos este grupo de profesionales.

Y por lo que vamos viviendo en este proceso, si tienes una empresa, te recomendaría que hagas el ejercicio de analizar qué necesitarías para que tu empresa fuera “ful-remote”, aunque solo sea por el ejercicio de ver cuáles son las costuras internas de tu empresa y puedas llevarla a otro nivel de gestión.

José Carlos Cortizo

José Carlos Cortizo

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