¿Cómo será el mundo laboral tras la crisis del COVID-19?

El 31 de diciembre de 2019 brindábamos por un nuevo año lleno de expectativas positivas basadas en el recuerdo de “los felices años 20” del siglo pasado. Sin embargo, nadie podía imaginar que unos meses después viviríamos la crisis sanitaria más relevante de los últimos tiempos. Fue tan inesperada su llegada, al menos para la gente de a pie, que de un día a otro nos encontramos en Estado de Alarma sin poder salir de casa y con el miedo metido en el cuerpo con tan solo escuchar “COVID-19”. Un virus que pasó de ser anónimo a convertirse en el gran villano invisible de toda la humanidad.

En un plis plas el mundo entero quedó en silencio y escondido en las trincheras de las cuatro paredes del hogar. La salud era lo más importante y la máxima prioridad. Y a su lado cualquier tema era frívolo y carente de interés.

Pasaron las horas, los días y las semanas y quien más y quien menos transitó por alguna o por todas las etapas del duelo de las que habla la psiquiatra Kübler-Ross en una situación de duelo: negación, ira, negociación, depresión y aceptación.Y es ahí, en esa última fase, cuando asumimos que estamos en una nueva realidad y de nada nos servirá huir de ella. Es el momento de crear y construir a partir de lo que tenemos.

Con las nuevas normas de vida aceptadas empezamos a crear nuevas rutinas y hábitos de vida y a crear luz donde antes solo veíamos oscuridad. Desde casa debemos seguir trabajando y garantizando una economía de consumo que ha visto temblar sus cimientos en apenas unos días.

Bienvenidos a la nueva era. Es la hora de los valientes. De aquellos dispuestos a desaprender y aprender, a saltar y abrir sus alas. Es el momento del optimismo inteligente y la colaboración, así como de poner en práctica las herramientas digitales y los avances tecnológicos. Si nos ponemos a ello es posible que descubramos todas las ventajas y oportunidades que nos trae a nivel profesional esta etapa.

La crisis del COVID-19 ha acelerado en muy poco tiempo un fenómeno que ya era una realidad en el ámbito laboral: la transformación digital. A partir de marzo de 2020, no habrá empresa que pueda evolucionar sin adaptar su funcionamiento a las nuevas tecnologías. Es el momento de la inteligencia artificial, el Big Data o el blockchain. De la misma manera, no habrá trabajador que pueda desarrollarse si no se adapta al nuevo contexto y aprende a manejarlo.

Las nuevas habilidades imprescindibles para navegar en la era post crisis son:

  1. Inteligencia Emocional. Es la capacidad de las personas para regular las emociones propias y ajenas. Una habilidad que determinará el grado de empatía, automotivación o  liderazgo del trabajador y que, por tanto, será clave en este siglo.
  2. Conocimiento Digital. La llegada de la tecnología a todos los sectores requiere profesionales formados en su uso. Saber manejar el ordenador y las redes sociales serán imprescindibles para cualquier trabajador, con independencia de su cargo.
  3. Habilidades comunicativas. Ya no vale con tener talento, es esencial saber comunicarlo. Y para ello, los trabajadores deberán ser diestros en el manejo tanto del lenguaje verbal como del no verbal (voz, mirada, manos, piernas, gestos, cuerpo…).
  4. Marca Personal.  Dejar un recuerdo positivo en la mente de los demás será la mejor manera de conseguir grandes retos laborales.
  1. Creatividad. La mentalidad disruptiva, independiente e inconformista con las normas es la que puede traer grandes oportunidades a la empresa.

Unas habilidades que reflejan como las capacidades “blandas” se imponen a las “duras”, o lo que es lo mismo, el carisma de un trabajador será más valioso que los propios conocimientos técnicos. Una realidad que se basa en la idea de que la teoría se aprende o se obtiene pero las actitudes se tienen o no se tienen.

De la misma manera,  la relación entre el trabajador y la empresa será distinta a la tradicional. Los puntos más evidentes tendrán que ver con dos aspectos: el teletrabajo y el liderazgo.

El Estado de Alarma nos ha abocado al teletrabajo. Una realidad soñada por muchos trabajadores y temida por otros tantos empresarios. Sin embargo, no todo era lo que parecía ser. Por un lado, muchos empleados se encuentran perdidos entre decenas de aplicaciones o plataformas que no saben cómo utilizar y, por otro, muchos jefes ven que su enemigo tal vez vaya a ser su mejor aliado en esta nueva etapa.

Y es ahí en esa transición donde se necesita una figura clave: el  buen líder. Personas capaces de inspirar tranquilidad, claridad y motivación a su equipo de trabajadores en remoto. Profesionales que con su ejemplo tomen las riendas de la transformación digital de la empresa y demuestren que con ella no solo podemos ser trabajadores brillantes sino también satisfechos. Porque el teletrabajo facilita la conciliación, la productividad y la autonomía de los trabajadores. Y a las empresas además les ahorra muchos costes.

También debemos asumir que muchos trabajos desaparecerán o se transformaron con la tecnología. Así por ejemplo, será cada vez más común la atención médica virtual (e-health), la formación especializada virtual o la ingeniería focalizada en robótica. Y sobre todo asumir, que muchos trabajos aún están por crearse. En definitiva oportunidades habrá muchas pero para poder atraparlas es necesario adaptarse al nuevo contexto, formarse en las nuevas habilidades y tener una mentalidad abierta al cambio.

La palabra “crisis” implica cambio. De nosotros depende hacerlo en positivo.

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Ami Bondia
Ami Bondia
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